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Los padres pueden hacer mucho a la hora de educar a los niños a
alimentarse adecuadamente. Los siguientes consejos le pueden ayudar:
• Al hacer las compras, evite llevar a casa alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes, como las golosinas, dulces, postres, repostería, galletas, etc.
• Tenga alimentos saludables en casa y fomente su consumo en todas las comidas. Opte por: frutas, lácteos, bocadillos bajos en grasa, harinas integrales que aporten más nutrientes y menos grasas.
• Al cocinar los alimentos, evite excesos de grasa; prefiera cocinarlos a la plancha, sudados, al vapor o asados al horno.
• Incentive el consumo de vegetales. Primero puede disimular su presencia mezclándolos con otros alimentos o agregándolos licuados en salsas, y poco a poco vaya introduciéndolos en la dieta diaria.
• Tenga a mano frutas picadas para que estén disponibles para meriendas, en lugar de golosinas o galletas. -
• Evite jugos preparados con altos contenidos de azúcar. Prefiera los refrescos naturales.
• Enseñe a sus hijos a masticar despacio y a levantarse de la mesa sin sensación de hambre, para así evitar que piquen entre horas.
• Evite las comidas rápidas, pero no las prohíba del todo, pues a los chiquitos les resultarán más atractivas al saber que son prohibidas. Enséñeles a escoger lo más sano y en menos cantidades cuando visiten este tipo de restaurantes.
• Sirva porciones adecuadas según la edad y tamaño del niño y acostúmbrelos a no repetir.
• Establezca horarios de comida y respételos, eso les ayudará a controlar lo que se come.
• Incluya todas las indicaciones anteriores en los hábitos de la familia completa y no solo en la del niño que presenta el problema de obesidad. -
¡A moverse!
Una buena nutrición debe ir de la mano con la actividad física para el adecuado tratamiento de la obesidad. Las especialistas le dan las siguientes ideas para hacer que su hijo se ejercite.
• Motívelo a formar parte de algún grupo donde se realice actividad física al menos una vez por semana, como clubes deportivos, clases de baile, etc., para que esa actividad se vuelva parte de su rutina semanal.
• Limite los juegos sedentarios como videojuegos, computadora y ver televisión. Los especialistas recomiendan que no sean más de dos horas diarias en total de este tipo de juegos que involucran pantallas.
• En el tiempo libre promueva en todo momento actividades en grupo que requieran de actividad física como juegos, brincos, correr, bailar, hacer deportes.
• Promueva el ejercicio físico en actividades cotidianas como ir caminando a hacer un mandado cerca en vez de ir en carro; subir las escaleras en vez de usar las eléctricas o el ascensor, etc. -
• Propóngase al menos una vez a la semana, hacer alguna actividad física en familia, por ejemplo, sacar al perro, andar en bicicleta, patinar, ir al parque a jugar, etc.
Los “nunca”
Esto es lo que nunca debe hacer con su hijo, mucho menos si se encuentra luchando contra la obesidad:
• Nunca utilice la comida como premio o castigo.
• Nunca se burle de su situación.
• Nunca lo sobreproteja ni lo libere de responsabilidades por su obesidad.
• Nunca compare a su hijo con otros niños en alusión al peso ni tamaño.
• Nunca exagere el problema de la obesidad al punto de hacerlo llegar a extremos de no querer comer o quererse pesar a cada rato.
• Nunca se obsesione con el peso de su hijo. El objetivo en niños con sobrepeso es lograr que el peso no suba, no necesariamente que baje, pues se encuentran en crecimiento. -
La combinación de buena alimentación, actividad física y apoyo emocional conforman una fórmula eficaz para acabar con la obesidad infantil.
El apoyo familiar es fundamental para el tratamiento de un niño obeso, pero se debe seguir también un programa con orientación profesional.
La mejor ayuda que le puede dar un familiar a un niño obeso es servir de modelo en hábitos saludables.
*Adaptación Revistas.co.cr. El artículo completo se encuentra en la edición impresa.
Ayúdeles a comer bien
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