-
La obesidad infantil no es una enfermedad exclusiva del niño; todo lo contrario, por ende, debe ser tratada en familia para lograr superarla.
Catalina Blanco
Periodista colaboradora
La obesidad infantil demanda acciones más organizadas para combatirla y, en la mayoría de los casos, implica un cambio de hábitos a nivel familiar, no solamente individual. Una visita al nutricionista y una dieta por unos cuantos días no son suficientes.
Al igual que cualquier otra enfermedad en niños, la ayuda de padres, familiares y personas que conviven diariamente con ellos resulta fundamental para su cura —sobretodo en este caso, donde el tratamiento no es un medicamento sino un cambio de estilo de vida—.
Problema de peso
La obesidad es considerada uno de los principales problemas -
de salud en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, la cual incluso la ha declarado una epidemia global.
Al menos 155 millones de niños en edad escolar en el mundo tienen sobrepeso o son obesos, de acuerdo con las últimas estimaciones de la International Obesity Task Force.
En Costa Rica, las cifras coinciden con la gravedad del problema, pues según datos del Ministerio de Salud, cerca del 40% de la población infantil tiene sobrepeso.
La obesidad infantil tiene una relación directa con algunos padecimientos que se podrían presentar conforme el menor crezca, como problemas ortopédicos, respiración bucal y apnea del sueño, hipertensión, colesterol y triglicéridos altos, baja autoestima, depresión, diabetes, entre otras.
¡Sí se puede!
Con disciplina y buena actitud un niño obeso puede salir de este problema. Eso sí, para lograrlo requerirá mucho apoyo de familiares y personas allegadas. -
Es importante que los padres y familiares sirvan como modelos en hábitos de alimentación y estilos de vida saludables. Las familias con malos hábitos de alimentación los transmiten a sus hijos desde muy pequeños; de esta manera, ellos crecen con la idea de que eso es lo normal.
Es necesario que toda la familia combata la obesidad infantil. Muchas veces los cambios los deben aplicar todos los miembros de la familia y no solo el niño que sufre el problema.
Así que si ya se ha reconocido que el menor tiene un problema de salud llamado obesidad y si se ha comprendido que se debe atacar este padecimiento, lo siguiente es que la familia comience a poner de su parte para combatir la enfermedad desde muchos frentes.
Luego de lograr una motivación familiar o individual, se hace necesario estructurar un programa para combatir el peso. Según Madrigal, este programa debe abarcar: -
Cambios en los hábitos de vida. Se deben identificar comportamientos erróneos y corregirlos, sobre todo los que se refieren a alimentación y actividad física. Hay que desarrollar hábitos alimentarios adecuados y motivar a alcanzar logros poco a poco.
Metas referentes al peso. Se debe establecer la meta del peso ideal basándose en tablas y gráficas aprobadas, según las características del niño.
Plan de alimentación. Se puede sugerir una “dieta semáforo” en donde el niño entienda que los alimentos verdes son los bajos en calorías y altos en fibra; los alimentos amarillos aportan una moderada cantidad de calorías; y los alimentos rojos son los ricos en grasas y azúcares simples, por lo que se debe limitar la frecuencia de consumo.
*Adaptación Revistas.co.cr. El artículo completo se encuentra en la edición impresa.
Obesidad infantil: un asunto de familia
No hay notas.