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Uno de cada 20 niños presenta convulsiones antes de los cinco años de
edad. Es vital para los padres distinguir entre una convulsión
secundaria y una epiléptica, para darles la atención adecuada si se
presentan.
Bárbara Ocampo Hernández. Periodista
dsalas@nacion.com
Ver a su bebé de ocho meses convulsionando es motivo de alarma para cualquier papá.
Sin embargo, según explica el pediatra neurólogo Roberto Brian, uno de cada 20 niños presenta una convulsión antes de los cinco años, y un gran porcentaje tiene como causa fiebre, infecciones o golpes, y no necesariamente epilepsia.
Ambos tipos de convulsiones (la epiléptica y las comunes) requieren atención, pero es importante saber diferenciarlas.
Convulsiones frecuentes
Hay convulsiones que se dan como resultado de un trastorno agudo. -
Los detonantes de éstas son: fiebres altas, infecciones, niveles anormales de sodio o glucosa en la sangre o golpes.
En la mitad de los niños que las presentan, la causa es una fiebre alta y se dan generalmente entre los seis meses de edad y los cinco años. Las convulsiones que se dan por golpes o infecciones pueden suceder en cualquier momento de la vida.
Es importante destacar que este tipo de espasmos no dejan secuelas. Además, pueden ser diagnosticados por cualquier pediatra basándose en el historial del niño o la niña, siendo innecesario realizarles exámenes o someterlos a pruebas.
El número de convulsiones tampoco indica males mayores. Puede que se presenten varios movimientos involuntarios en lapsos cortos o separados, y, sobre todo si la razón de fondo es febril, es descartable que sea epilepsia. -
Epilepsia
Las crisis epilépticas o los “ataques” son producidos por descargas eléctricas espontáneas anormales del cerebro, que provocan movimientos involuntarios o cambios en la atención o el comportamiento.
Algunos niños pueden presentar una sensación extraña antes de la crisis, sentir un sabor y un olor (imperceptibles para los demás) o un cambio emocional.
Hay un tipo de epilepsia menos llamativa, donde el niño tiene una desconexión con el entorno o ausencia, sin recordar posteriormente lo sucedido.
La epilepsia se puede presentar por herencia, como resultado de un infarto en el cerebro, de meningitis o de tumores. Otras causas son sufrimiento fetal en un parto difícil o, incluso, por trastornos en los niveles de vitamina B6 en el útero, que alteran las funciones cerebrales. -
Casos especiales
Aunque muchos padres quieran que un especialista en neurología vea a su hijo luego de una convulsión, el pediatra de cabecera está capacitado para tratar estos casos. Será el mismo pediatra quien inicie tratamientos y solicite exámenes a niños con epilepsia, y únicamente aquellos casos excepcionales se remitirán a un pediatra neurólogo.
Los papás, especialmente los primerizos, tienden a asustarse más que otros ante cualquier reacción extraña de sus bebés. Pero, hay muchos movimientos involuntarios que están muy lejos de considerarse una convulsión o una enfermedad y es importante descartarlos a priori.
Un primer caso, que a menudo confunde, es cuando los niños tienen escalofríos por fiebre o “tics”. Estos últimos, a pesar de ser movimientos involuntarios y repentinos, son parcialmente controlados, tienen muy corta duración e incluyen solo un grupo de músculos voluntarios. En ese grupo se cuentan: parpadeos, muecas en la cara, apertura de la boca. -
Otra situación que se puede confundir con un “ataque epiléptico” es cuando en el sueño los niños se exaltan y como que brincan, lo cual es fisiológicamente normal.
Así que la próxima vez que vea alguno de estos movimientos, no se altere, posiblemente no es nada que requiera su preocupación. Y si es una convulsión, atienda a su hijo y luego busque al pediatra.
¿Cómo reaccionar ante una convulsión?
Guarde la calma.
Coloque al niño en una superficie segura, idealmente un colchón.
Acuéstelo de medio lado.
Vigile que tenga la cabeza recta y que pueda respirar.
Retírele anteojos u objetos que tenga en la boca.
Nunca coloque nada en la boca, ni siquiera paños.
Tome el tiempo de la convulsión.
Observe si hay algún lado que se mueve más.
Luego del evento, llévelo al pediatra lo más pronto posible. -
Fuentes:
Roberto Brian Gago. Pediatra Neurólogo. Jefe Neurología, Hospital Nacional de Niños.
Laura Hernández. Pediatra. Hospital Nacional de Niños.
*Adaptación Revistas.co.cr. El artículo completo se encuentra en la edición impresa.
¿Convulsiona o tiene epilepsia?
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