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Las amigdalitis es una de las enfermedades más comunes durante la infancia. Sin embargo, cuando esta patología afecta de manera recurrente a un niño puede ser necesario recurrir a la cirugía.
Mónica Cordero S. Periodista
dsalas@nacion.com
La amigdalitis es una enfermedad que ataca a los niños y que puede ser combatida con un tratamiento simple; sin embargo, en algunos casos crónicos es necesario intervenir con cirugía.
La enfermedad es uno de los primeros motivos de la consulta pediátrica, señala Orlando Urroz, subdirector del Hospital Nacional de Niños. -
Las amígdalas son unos órganos de tejido linfático cuya función es atrapar y destruir los gérmenes que ingresan al organismo por la boca. La inflamación precisamente es su manera de eliminar estos microorganismos.
“Es muy raro que un niño, cuyo sistema inmunológico está en desarrollo, no produzca al menos una o dos amigdalitis al año”, destaca Urroz.
Este mal puede ir acompañado de inflamación en la faringe y las adenoides —tejido que cumple la misma labor que las amígdalas, pero que se ubica en la parte superior de la faringe—. -
La infección más común es aquella provocada por la presencia de virus, particularmente antes de los tres años y casi siempre se cura haciendo gárgaras con un antiséptico e ingiriendo analgésicos para ayudar a desinflamar el tejido.
Ya a partir de los cuatro años, toman fuerza las infecciones bacterianas. La mayoría de estos gérmenes son benignos, salvo un bacilo de la familia de los estreptococos, que puede generar complicaciones. Habitualmente estas infecciones, cuya incidencia en edades infantiles es del 8%, se resuelven con antibióticos.
Además, también se presentan casos de infección de las amígdalas por hongos, pero en un porcentaje muy bajo. -
Preste atención
“Este es un padecimiento común en la infancia, pero no hay que olvidar darle la atención adecuada”, indica Urroz.
El médico explica que una infección de las amígdalas mal tratada permite que los gérmenes –—principalmente bacterias — viajen a través de la sangre y enfermen otros órganos, como el corazón y los riñones.
También se debe considerar la frecuencia con que la amigdalitis afecta a los niños. En aquellos que presentan entre cuatro y seis episodios de amigdalitis aguda al año, los especialistas podrían recomendar la extirpación de las amígdalas y, en muchos casos, las adenoides. -
Rebeca Campos, médico otorrinolaringóloga, señala que los menores
que padecen este mal “son niños que generalmente respiran por la boca, roncan al dormir, tienen mal aliento y se oyen gangosos al hablar”.
Ella comenta que la interacción entre las amígdalas, la faringe, las adenoides y los oídos pone en riesgo la audición de los pequeños cuando se presentan infecciones agudas y frecuentes.
*Adaptación Revistas.co.cr. El artículo completo se encuentra en la edición impresa.
Cuándo los gérmenes atacan las
amígdalas
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