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Los niños requieren la primera comida del día para recargar energías y enfrentar la demanda escolar. Proveerles un desayuno balanceado les ayuda a tener disciplina, buena salud y un buen desempeño académico.
Karina Quirós Scott.
Nutricionista*
Uno de los primeros hábitos que debemos integrar a la rutina diaria es desayunar balanceadamente.
Los niños en edad escolar son aquellos que tienen edades entre los siete y doce años. Por estar en un período de desarrollo necesitan energía para cubrir las necesidades según la edad, estatura y el peso ideal, pero también las necesidades de crecimiento.
Estos infantes están en un proceso lento pero constante de crecimiento y desarrollo de huesos, músculos, dientes, tejidos, órganos, etc., lo cual incrementa sus requerimientos nutricionales.
Por eso, la alimentación del niño escolar debe tener de cinco a seis tiempos de comida al día, de los cuales tres deben ser comidas fuertes y de dos a tres deberán ser meriendas.
Comenzar bien el día
El desayuno se define como la primera comida fuerte del día.
Este tiempo de comida mejora la memoria del niño y aumenta la capacidad de poner atención durante las clases, debido a que le provee al cerebro la energía adecuada para su óptimo funcionamiento. Garantiza además la obtención de mejores calificaciones en los exámenes, en comparación con aquellos niños que no lo hacen.
Por el contrario, la mayoría de los niños que ayunan tienden a pasar toda la mañana cansados, con sueño, mal carácter y están más propensos a padecer sobrepeso u obesidad. Esto último ocurre debido a que el cuerpo humano tiene un mecanismo de defensa que le indica que almacene grasa como una reserva de energía para cuando haya épocas de hambruna.
Si el cuerpo siente que no está recibiendo suficiente energía porque no desayuna, entonces cuando ingiere alimentos tratará -
de reservar la mayor cantidad de grasa posible.
Omitir el desayuno puede acentuar los problemas de desnutrición o anemia. También puede provocar gastritis a largo plazo, porque al pasar toda la noche y la mañana sin comer, los jugos gástricos rompen las paredes del estómago provocando gran ardor estomacal y sufrimiento en los menores.
No hay excusa
No debería existir excusa para suprimir el desayuno, sobre todo si consideramos que esta puede ser una costumbre que dañe irreversiblemente la salud de los pequeños.
El desayuno debe ser variado y balanceado (en las cantidades adecuadas), para que aporte la energía y nutrientes que los niños requieren tanto para su crecimiento y desarrollo como para un adecuado desempeño escolar.
Para esto, es necesario incluir siempre: un alimento fuente de carbohidratos, otro fuente de proteína y otros fuentes de vitaminas, minerales y grasas o azúcares. -
*La autora es nutricionista en la Clínica Psycoeduca. Tels.: 2218-1717 y 8844-8719. Sitio web: www.psycoeduca.com
*Adaptación Revistas.co.cr. El artículo completo se encuentra en la edición impresa.
A desayunar como reyes
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