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La llegada de la maternidad puede ser muy difícil para muchas mujeres víctimas de la depresión posparto; pero, con ayuda profesional y apoyo de la familia, pueden ganar la batalla.
Melissa Arce.
Periodista colaboradora
dsalas@nacion.com
Durante los primeros días luego del parto las madres pueden sentirse deprimidas, ansiosas y angustiadas sin ningún motivo evidente. Pueden presentar, además, sentimientos de enojo con el nuevo bebé, con sus parejas o con los otros hijos.
Se trata de síntomas de una depresión posparto y pueden aparecer durante las primeras semanas después de dar a luz, de acuerdo con Ronald Salazar, ginecólogo del Hospital Clínica Bíblica.
La nueva madre podría llorar sin ningún motivo, tener dificultad para dormir, para comer y para tomar decisiones, y cuestionarse si tienen la capacidad de -
cuidar del bebé.
“La melancolía después del parto a menudo desaparece al cabo de unas horas o de una semana, sin tratamiento, y esa es la diferencia con la depresión posparto”, apunta el ginecólogo.
Atención a los síntomas
Entre un 60 y 80% de las pacientes pueden llegar a presentar un síndrome o alteración disfórica transitoria leve, pero esta no llega a ser importante ya que no altera la vida funcional de la persona. Pero, cuando esos sentimientos desatan alteraciones familiares, laborales, en la atención personal y de la familia, es probable que se deba a una depresión posparto, explica el psiquiatra Cristian Elizondo.
No hay causas claras que lleven a sufrir una depresión posparto; sin embargo, existen factores que podrían estar asociados: antecedentes familiares de trastornos depresivos, antecedentes personales, trastornos ansiosos, si en el pasado han tenido necesidad de -
ayuda psicológica o psiquiátrica, así como factores sociales alrededor del matrimonio y del parto (si fue normal o problemático, si recibió apoyo de la familia o del esposo, en qué condición socioeconómica está), etc.
Por su parte, Salazar opina que hay causas relacionadas con el cambio hormonal que podrían incidir, ya que el estrógeno y la progesterona disminuyen abruptamente durante las horas posteriores al parto y ese cambio puede provocar depresión.
Los niveles hormonales que produce la glándula tiroidea también pueden bajar abruptamente después de dar a luz. Si estos niveles se reducen demasiado, la madre de un recién nacido puede presentar síntomas semejantes a la depresión, como cambios en el estado de ánimo, nerviosismo, agotamiento, dificultad para dormir y tensión emocional, agrega Salazar.
La falta del descanso y las horas de sueño requeridas también pueden ser factores de riesgo para sufrir una -
depresión tras dar a luz. Salazar afirma que las visitas al hospital, la rutina propia de este y la alimentación del bebé interrumpen el sueño.
En la casa, las alimentaciones y el cuidado del bebé se hacen de día y de noche, junto con las tareas domésticas, y durante meses las madres pueden sentirse agotadas y privadas de sueño.
Fuentes:
Dr. Ronald Salazar. Ginecólogo. Hospital Clínica Bíblica. Tel.: 8856-5070.
Dr. Cristian Elizondo. Psiquiatra. Tel.: 8873-5675.
Sin dejarse vencer por la depresión
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